lunes, 9 de julio de 2012

Piedra viborera, su elaboración. Parte I.

Estamos en verano, y como tal puede que no falte su correspondiente culebra.
Ultimamente he visto en varios foros y blogs fotografías de montañeros que andando han visto y retratado, por estos lares, a la víbora (vibora seoanei), incluso se comentaba las consecuencias de la picadura de este reptil.

Por ello me viene a la mente el remedio que tengo leído en un libro de casa y que lo aplicaban los lugareños de Doñana para su víbora (Vipera latasti). Parece que esta práctica para la picadura de víboras esta olvidado, he preguntado por ella en Doñana y nadie me ha dado explicación alguna. 

Futura piedra viborera.

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Así que voy a elaborar una "piedra viborera" siguiendo las directrices del único lugar donde lo he visto en letra impresa, en concreto en el libro "Doñana" de Juan Antonio Fernandez. Editorial Olivo 1974.

Como su elaboración requiere el paso del tiempo, varios meses, pongo aquí su primera parte, dejando otra para su término.

En el citado libro, comienza a tratar el asunto de la piedra viborera con las siguientes lineas:

"Hemos llegado justamente al territorio de la víbora , al peligroso reptil de Doñana. Este ofidio, aunque muy numeroso y extendido a lo largo y a lo ancho de la geografia de Doñan, a presentar su maxima densidad de población en la zona que nos ocupa. Aunque por la longitud de sus rastros en la arena sabemos que realiza largas correrías con fines cazadores, durante todo el año no se retira de esta región; si bien las variaciones climatólicas influye definitivamente en su vida y costumbre. Durante el invierno, como la generalidad de los reptiles, carece de actividad, permaneciendo oculta y enterrada bajo la espesa masa de mantillo del sotobosque de los corrales. Al llegar la primavera comienza la época de mayor actividad -es la época que los guardas del coto le llaman de "la carrera"-. En verano -época del cuelgo- las arenas adquieren temperaturas tan elevadas que las víboras se ven precisadas de subirse a la vegetación y permanecer colgadas durante el día. precisamente el gran peligro de la picadura de víbora en el verano no es otro que la mayor probabilidad de que esta , por estar los ofidios en el alto, se produzca en zonas muy bascularizadas y desnudas del tronco o extremidades superiores ,así como cuello o cabeza, con la consiguiente imposibilidad de practicar cualquier tipo de torniquete.

Tal y como decía, la víbora es numerosa en Doñana, y raros son los aborígenes de ella que no han sufrido su picadura, la cual combaten eficazmente con la arcaica "piedra viborerra", la cual consideré casi mítica hasta que comprobé que todos los viejos guardas del coto la poseían. Oí hablar a estos guardas de Doñana, que, con memoria increiblemente lúcida se introducen en sucesos y vivencias de muchas generaciones pasadas, que comienzan, con un : "contaba mi bisabuelo, que siendo el muy pequeño, su abuelo...", nos obliga a adoptar a nosotros, a los hijos de los libros, a los que damos fe y hacemos dogmas con letra impresa, un absoluto escepticismo. Pero cuando ese hombre, que parecía arrancado de un pasado indefinido, os habla largas horas sin un fallo de continuidad ni una sola contradicción en sus palabras, cuando su lógica, por simple es irrebatible, cuando los años de trato os muestran su seriedad... Cuando un día, tras andurrear en un arconcito de madera, os viene y os dice: "Aquí está, esta es una piedra viborea"; se os caen como plomos, y avergonzadas, todas las altivas suspicacias.

Quien primero me mostró una piedra viborea fue Juan Domínguez Domínguez, un robusto e inteligente anciano que era guarda de Doñana en las épocas monteras de Alfonso XIII..."

Continuaré el relato con la segunda parte, poniendo ahora los elementos necesarios para su preparación así como el proceso a seguir.

"La piedra se tiene una cuarentena en vinagre de yema, después una luna y media de otra en tierra virgen (la blanca, la que está pegando a los manantiales de agua). Se saca de la tierra y se tiene otra cuarentena en el mismo vinagre de yema. Se saca y se hierve en un litro de leche hasta que toda la leche se consuma en un cacharro de barro nuevo. Ese es su aliño."

Bueno, conviene precisar que la "piedra" es una roseta de una cuerna de venado.

Por casa tenia una cuerna de un desmogue de ciervo. Pero... ¡no la encuentro!. Así que a través de Augusto residente en Ciudad Real y amigo de mi hermano Iñaki, consigo una roseta que nos envía amablemente por correo.
Así que manos a la obra.



Este es el desmogue, la roseta es la zona de la circunferencia con ese "perlado".

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Ahora lo que procede es serrar para conseguir la roseta.

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Ya está.

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Aquí se ve mejor por el lado más poroso. En la segunda parte daré mi impresión del "porqué funciona la piedra viborera".

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En esta primera parte, la roseta tiene que estar una cuarentena en vinagre de yema. Este vinagre, extraordinario de Jerez, se puede conseguir en el comercio.

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Llenamos el frasco, uno de conservas nos puede servir.

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Y depositamos la roseta a su interior.

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Cerramos y a esperar cuarenta días. Después se continuará con el proceso descrito más arriba.

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Lo guardo y comienza la cuarentena.

Nota: la presente nota única y exclusivamente supone la elaboración de lo que se viene llamando "piedra viborera". 

6 comentarios:

  1. Sigo atento Alberto, muy muy interesante.

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  2. impresionate , cuando vuelva por alli , tengo pendiente una visita con el enano , preguntare por ella, seguiremos atentos.
    Un Saludo

    JOSE

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  3. Bueno, queda la segunda parte y los comentarios que se hace de la "piedra viborea".

    Gotzon, Jose, gracias por los comentarios.

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  4. Respuestas
    1. ¡Aupa Juan José!

      Me doy cuenta que no está puesta la segunda parte. No tengo fotos, así que continuaré con el relato en esta misma entrada.

      Un abrazo.

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  5. Joder que interesante se ha puesto esto!!!. Mete horas si hace falta pero danos la segunda parte Alberto que me voy a quedar sin dedos (sin uñas ya me he quedado)

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