Otro año, un año más. Cada cosa en su momento, cada momento en su tiempo. Palabras de dos mil años de antigüedad que reflejan una gran verdad.
La berrea tiene su momento, su tiempo. En el Parque natural de Gorbeia, está llegando a su fin. Varios días he acudido y la he visto, quizás con menos intensidad que en otras ocasiones, las hembras apenas se han dejado ver y los machos más al atardecer, apenas sin luz, como temerosos.
Pero igualmente grandiosa.
Se está preparando un vídeo, donde sale el amigo de la foto. Se verá sus huellas, bañas, rascaderos, y otras señales. La canción (si lo admite el sistema) será Turn! turn! turn! Interpretada por The Byrds y compuesta la música por Pete Seeger, (por favor leed su biografía, merece la pena). La letra es el capítulo 3º del Eclesiastés y una de las pocas canciones de rock-folk cuya literalidad procede de la Biblia.

Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol:
un tiempo para nacer y un tiempo para morir,
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado;
un tiempo para matar y un tiempo para curar,
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
un tiempo para llorar y un tiempo para reír,
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas,
un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse;
un tiempo para buscar y un tiempo para perder,
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
un tiempo para rasgar y un tiempo para coser,
un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar y un tiempo para odiar,
un tiempo de guerra y un tiempo de paz.
Eclesiastés, capítulo 3º.

Ahora vendrá el otoño con la caída de la hoja.
Un tiempo para cada cosa.
Turn! Turn! Turn!